Auditoría Forense, especialidad para detectar fraudes

Por: Mtro. Luis Enrique Monroy Pineda.

En promedio, los fraudes que sufren las organizaciones equivalen al 5% de los ingresos que generan. La Auditoría Forense busca descubrir e investigar casos de fraude en las entidades, generando evidencias válidas y suficientes que puedan servir de base para la formulación de denuncias ante la autoridad o el árbitro competente.

Uno de los riesgos con tendencia creciente y que afecta de forma importante a las organizaciones es el relacionado con el fraude interno o externo. Factores como la falta de ética de empleados y funcionarios, las debilidades en el sistema de control y monitoreo, así como el uso inapropiado de las tecnologías, con el desconocimiento de los riesgos que eso implica, incrementa la exposición a diferentes tipos de ilícitos.

¿Qué es la Auditoría Forense?

Es la especialidad que se encarga de la investigación y el descubrimiento de fraudes y otros delitos organizacionales, además de testificar acerca de ellos, después de reunir y presentar información (contable, financiera, impositiva, legal y administrativa) relevante y suficiente ante un juez o tercero que sirva como mediador.

Los ilícitos investigados pueden ser: fraude fiscal, fraude corporativo, soborno, lavado de dinero, siniestros asegurados, entre otros. También, la auditoría forense puede calcular y cuantificar pérdidas, así como daños económicos que pudieran derivarse del incumplimiento de contratos o de reclamaciones causadas por negligencia profesional. El análisis y sus resultados pueden usarse para la discusión y resolución de disputas.

Por otro lado, la auditoría forense no sólo identifica los riesgos de fraude y lleva a cabo las pruebas que le permiten detectar los casos específicos de ilícitos, también participa en el diseño de indicadores de alerta, así como en el establecimiento de esquemas de control para la prevención, disuasión y detección oportuna de los mismos.

¿Cuándo se debe llevar a cabo una Auditoría Forense?

Es recomendable realizar este tipo de auditorías cuando:

  • Existen indicadores que señalan inconsistencias en el desempeño o en los resultados financieros.
  • Se obtienen indicios mediante los canales de denuncia.
  • Las auditorías rutinarias detectan desviaciones que pudieran ser indicios de ilícitos.
  • Empleados o funcionarios presentan conductas que generen sospechas.
  • Los sistemas de monitoreo detectan patrones fuera de parámetros.

Los Auditores Forenses participan principalmente en investigaciones relacionadas con:

  • Fraude en los Estados Financieros: según la Asociación de Examinadores Certificados de Fraude (ACFE por sus siglas en inglés) representa el 10% de los ilícitos, sin embargo, son los causantes de las mayores pérdidas. Este tipo de fraudes son regularmente cometidos por la alta gerencia y se ejecutan con el fin de “mejorar artificialmente” el desempeño, para mantener el valor de la organización y generar facilidades de financiamiento; también permite que los ejecutivos perciban bonos por “alcanzar las metas”. Como ejemplo tenemos las sobrevaluación de ingresos o activos así como la subvaluación de gastos o pasivos.
  • Apropiación indebida de activos: la ACFE señala que ésta es la forma más común de fraude, pues representa alrededor del 80% de los casos, con ilícitos como el robo de efectivo, el pago de facturas falsas, los pagos hechos a empleados o proveedores inexistentes, el uso inadecuado de los activos, el robo de inventario, entre otros.
  • Corrupción: estos son los casos que implican casos de conflicto de interés, soborno y extorsión.

Áreas con mayor susceptibilidad al fraude

Aproximadamente el 75% de los fraudes considerados en el estudio de la ACFE, fueron cometidos por personas que trabajan en una de las siguientes funciones: contabilidad, operaciones, ventas, alta gerencia, servicio al cliente, compras y finanzas.

Procedimiento para ejecutar una Auditoría Forense

Un auditor forense requiere de conocimientos y habilidades específicas que le permitan: comprender el marco legal aplicable, ejecutar técnicas de investigación que generen evidencias válidas, así como exponer los resultados de forma lógica y sustentada ante un juez o árbitro.

La auditoría forense es similar a una auditoría tradicional pero con pasos adicionales que incluyen:

1. Planear la investigación
  • Identificar el ilícito.
  • Determinar el periodo de tiempo en que el ilícito ha ocurrido.
  • Comprender el modus operandi.
  • Señalar a los presuntos involucrados.
  • Cuantificar la pérdida económica (y otros efectos).
  • Hacer acopio de evidencia relevante y suficiente aceptable para el juzgador.
  • Sugerir la generación de indicadores o alertas tempranas así como de medidas de control a fin de prevenir, disuadir y detectar ilícitos similares.
2.- Recolectar y presentar la evidencia de forma válida, lógica y coherente.

El auditor forense debe entender el tipo de ilícito que ha ocurrido y su mecánica de ejecución. La evidencia recolectada debe ser adecuada y suficiente para ayudar a descubrir la identidad del defraudador, sus motivaciones, así como la pérdida financiera sufrida y otros efectos derivados del ilícito.

La evidencia forense está sujeta a la evaluación de un juez, por lo que deberá cuidarse la validez de su obtención, cuidados en su manejo y custodia, así como la lógica seguida para la formulación de conclusiones que deberán de encontrarse fundamentadas.

En conclusión, la Auditoría Forense implica una investigación detallada que requiere ser practicada por un experto en diferentes materias tales como: contabilidad, auditoría, tecnologías de la información e investigación, además de ser un conocedor del marco legal aplicable.

Por otra parte, el Auditor Forense debe de contar con efectivas habilidades interpersonales para entrevistar y lidiar con posibles delincuentes, para así evitar riesgos legales que pudieran afectar a su propia persona o a la entidad que representa.

Finalmente, el Auditor Forense debe entender y explicar los factores que generaron la materialización del riesgo, con el fin de que se trabaje de forma preventiva sobre dichos factores que originaron el ilícito.

Lo anterior nos obliga a reflexionar:

¿He identificado y evaluado las actividades de mi entidad con mayor riesgo de fraude?

¿Conozco los factores que pudieran generar que mi entidad sea víctima de fraude?

¿Mi entidad cuenta con medidas para prevenir, disuadir, detectar, perseguir y castigar conductas ilícitas, enfatizando la cero tolerancia?

¿Las auditorías que se ejecutan en mi entidad consideran la identificación y evaluación de los riesgos de fraude?

¿Mi entidad cuenta con Auditores capacitados para identificar, cuantificar, documentar fraudes?

 

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