Residencia fiscal y cómo evitar la doble tributación con Estados Unidos

Por: C.P.C. y Mtro. Roberto Colín

Conoce los factores que debes considerar cuando una empresa tiene residencia fiscal en un país distinto al de la sede de dirección efectiva y cómo los acuerdos que existen como el Tratado de Libre Comercio y el Modelo de la ODCE pueden ayudar a evitar la doble imposición fiscal.

Existe una serie de factores importantes a considerar para definir la residencia fiscal de una empresa cuando tiene transacciones en el extranjero, ahora resulta necesario considerar las consecuencias legales que conlleva con la finalidad de determinar el país de tributación y evitar la problemática de la doble tributación internacional que se genera cuando dos países se encuentran involucrados en el cobro del impuesto a un mismo sujeto pasivo.

A continuación, analizaremos algunos aspectos del Tratado de Libre Comercio que tiene México con América del Norte, para evitar la doble imposición fiscal con Estados Unidos. También revisaremos algunos comentarios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) con respecto a la definición de residencia para efectos fiscales.

La determinación de la residencia fiscal de una entidad juega un papel importante en la tributación internacional, de tal forma que su definición resulta indispensable para acceder a los beneficios que otorgan los tratados internacionales para evitar la doble imposición fiscal.

Al respecto, el concepto: “residente de un estado contratante, utilizado en los tratados, tiene la función de determinar el ámbito personal de aplicación de un tratado para evitar la doble imposición fiscal. Cabe mencionar que el Modelo de la OCDE, es utilizado por la mayoría de los países para darle contenido a sus tratados, y así evitar la doble imposición fiscal.

El Modelo de la OCDE establece en su artículo 4 inciso1, que la residencia en un estado contratante dependerá de la definición que se le dé a dicho término en las leyes domésticas de los países contratantes.

Si por las diferentes definiciones del término, en dichos países surge un problema de doble residencia, y por lo tanto de doble tributación, será necesario la aplicación de una norma de conflicto o desempate como la sede de dirección efectiva o el centro de administración y control, para darle a uno de ambos Estados el derecho para gravar los ingresos de la persona moral.

Esto sucede cuando la ley doméstica de un país ubica la residencia de una compañía en el lugar donde se constituyó la misma, y otro la ubica en donde se encuentra su sede de dirección efectiva; dicha compañía será tratada como residente de los dos Estados, y en principio sus ingresos mundiales estarían sujetos a imposición en ambas naciones. Por lo tanto, un común entendimiento internacional sobre la definición de las reglas de desempate resulta necesario.

En este sentido, la regla de desempate comúnmente utilizada por el Modelo de la OCDE es la sede de dirección efectiva; sin embargo, actualmente no existe un acuerdo sobre el significado de dicho concepto y no hay una norma uniforme para identificar qué país se considera poseedor de la sede de dirección efectiva de la entidad; en consecuencia ¿quién podrá imponer un impuesto sobre el total de sus rentas mundiales?

En México, el concepto de residencia está contenido en el artículo 1° de la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), y señala que las personas físicas y las morales están obligadas al pago del ISR en los siguientes casos

I. Las residentes en México, con respecto a todos sus ingresos, cualquiera que sea la ubicación de la fuente de riqueza de donde procedan.

II. Los residentes en el extranjero que tengan un establecimiento permanente en el país, con respecto de los ingresos atribuibles a dicho establecimiento permanente.

III. Los residentes en el extranjero, con respecto de los ingresos procedentes de fuentes de riqueza situadas en territorio nacional, cuando no tengan un establecimiento permanente en el país, o cuando teniéndolo, dichos ingresos no sean atribuibles a éste.

En este contexto, las disposiciones del tratado para evitar la doble imposición fiscal entre México y EUA tienen preponderancia sobre las establecidas en la legislación local de cada país contratante, y los contribuyentes de uno y de otro país, pueden optar por aplicar las reglas, qué en cada caso en particular, resulten más convenientes.

Para efectos de definir la residencia fiscal, el numeral 1 del artículo 7 del tratado para evitar la doble imposición fiscal entre México y EUA establece que los beneficios de aquellas empresas de un Estado contratante (EUA), solamente pueden someterse a imposición en ese Estado (EUA), a no ser que la empresa realice o haya realizado su actividad en el otro Estado contratante (México), por medio de un establecimiento permanente situado en él.

El artículo 14 del tratado, para evitar la doble imposición fiscal entre México y EUA, establece que las rentas que una persona física residente de un Estado Contratante (EUA), obtenga por la prestación de servicios personales independientes u otras actividades de naturaleza análoga con carácter independiente, sólo pueden someterse a imposición en este Estado (EUA), salvo que:

1. Dicho residente tenga en el otro Estado Contratante (México) una base fija de la que disponga regularmente para el desempeño de sus actividades; en tal caso sólo pueden someterse a imposición en este otro Estado Contratante (México), las rentas derivadas de servicios realizados en este otro Estado (México) que sean atribuibles a dicha base fija.

2. El residente esté presente en el otro Estado Contratante (México) por un periodo o periodos de ciento ochenta y tres días o más en un lapso de doce meses; en tal caso, el otro Estado (México) puede someter a imposición la renta de las actividades desempeñada en este otro Estado (México).

En lo que se refiere a la limitación de beneficios, en el artículo 14 del convenio se señala que una persona residente de un Estado Contratante (EUA) que obtenga rentas procedentes del otro Estado Contratante (México), tiene derecho a los beneficios fiscales en ese otro Estado Contratante (México) sólo cuando dicha persona, entre otros supuestos:

a) sea una persona física

b) cubra otros requerimientos específicos

Por último, vale la pena comentar que, la residencia fiscal de una compañía difiere de la residencia física de una compañía, ya que la residencia de una compañía es definida con base en la ubicación de su administración principal del negocio o su sede de dirección efectiva, por su asiento principal de negocios, o por el lugar donde haya sido constituida conforme a las leyes del Estado que se trate.

Por otra parte, la residencia fiscal de un individuo (artículo 4 inciso 2), de acuerdo con el Modelo de la OCDE, tiene una serie de criterios que son fácilmente identificables y facilitan la determinación de la residencia del sujeto.

Estos criterios son los siguientes:

a) Deberá considerarse residente del estado en el que se ubique su vivienda permanente a su disposición; solamente si tiene una vivienda permanente a su disposición en ambos estados contratantes. Finalmente, se considerará residente del estado con el cual tenga mayores lazos personales o económicos (centro de intereses vitales).

b) En caso de no poderse determinar lo anterior, la residencia se determinará por el lugar donde se encuentre su domicilio habitual.

c) En caso de que los criterios económicos o de habitualidad no fueren determinantes, se considerará residente del estado de la nacionalidad del sujeto.

d) Si resulta con nacionalidad de ambos o de ninguno de los estados contratantes, la residencia del sujeto se determinará por acuerdo mutuo.

Revisar los criterios de los países que se relacionan de esta forma con la empresa, es de importancia para conocer cómo podemos evitar una doble tributación, lo que nos ayudará al crecimiento de negocio y una mejor toma de decisiones.

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