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Repercusiones fiscales y contables de la fluctuación en el tipo de cambio del peso mexicano




Platiquemos sobre la fluctuación de las monedas extranjeras respecto al peso y sus efectos fiscales y contables, considerando los 5 años que pueden ser revisados por el fisco, de 2008 a 2013, que siguen vivitos y coleando y por supuesto el actual 2014.

Por: CPC Javier Martínez.

El tema de aplicación de la fluctuación cambiaria en el año 2008 se convierte en un broncón en la Contabilidad y con los impuestos, ya que tenemos una devaluación de nuestro peso ante el dólar del orden del 39% en los últimos 5 meses, considerando que el 6 de agosto el tipo de cambio del dólar publicado en le DOF (Diario Oficial de la Federación) fue de $9.9180 y cerró el 31 de diciembre del propio 2008 en $13.7738; lo que requiere de un análisis para conocer los efectos en el Impuesto Sobre la Renta (ISR), en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y también en el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), que estuvo vigente del año 2008 al 2013, que pueden ser un verdadero problema, ya que dichos efectos por fluctuación en cambios son diferentes en el ISR, en el IVA, en el IETU y en la Contabilidad, dentro del Resultado Integral de Financiamiento.

En una asesoría solicitada a nuestra Firma se nos planteaba el problema: “el despacho que nos audita el ejercicio 2013 nos pide que paguemos IVA de la utilidad por fluctuación cambiaria y de aceptar el ajuste debemos pagar un montón de lana”. Suena aterrador, el auditor podría tener razón en muchos casos.

La fluctuación es alta considerando que durante el ejercicio 2013 la fluctuación cambiaria del peso respecto al dólar tuvo altibajos que generaron utilidades cambiarias en unos meses y pérdidas cambiarias en otros, pero que al revisar el efecto neto, en muchos casos no era tan relevante. Pero imaginemos que se toma únicamente la utilidad por fluctuación como base de IVA, como en este caso, el importe por pagar del impuesto puede representar que al Contador lo envíen a la Reserva Nacional de Talentos (RENATA).

Afortunadamente este caso se solucionó sin que se tuviera que pagar el IVA propuesto por los auditores, ya que logramos identificar las diferentes fluctuaciones cambiarias y separarlas por su efecto en el IVA, además de tener identificada la “fluctuación cambiaria realizada”, de la que era únicamente una provisión, que se considera “fluctuación cambiaria por realizar”. Las cuentas por pagar y por cobrar en moneda extranjera básicamente provenían de clientes y proveedores en el extranjero, que no deben tener efecto en IVA, ya que en el caso de la exportación se tiene una tasa 0% de IVA y en cuanto a las importaciones, el IVA se pagó al pasar aduana, por lo que los adeudos con estos proveedores del extranjero tampoco causan IVA, y la fluctuación corre la misma suerte que el principal. Tenemos casos menos afortunados, en donde sí se genera IVA y base para IETU.

A partir de 2008 y hasta 2013 se tiene que revisar el efecto también en IETU, ya que en este ejemplo, si bien no se tuvo efecto en IVA por que le aplicaba la tasa 0%, se tiene que analizar la repercusión en este impuesto que se causaba sobre flujos de efectivo.

Tenemos que entender la diferencia entre la “fluctuación cambiaria realizada” y la “fluctuación cambiaria por realizar”, ya que para IETU e IVA no se tiene ningún posible efecto de la fluctuación que es solo una provisión contable para cumplir con las Normas de Información Financiera (NIF) o para considerar la fluctuación devengada para ISR.

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Tratamiento contable de la fluctuación cambiaria

La NIF B-15 tiene como objetivo establecer las normas de presentación y de revelación, para el reconocimiento de las transacciones en moneda extranjera y de las operaciones en el extranjero en los estados financieros de la entidad informante, y en otros boletines se establecen reglas para el tratamiento contable de ciertas partidas en moneda extranjera: NIF C-1, NIF C-3, NIF C-9, y la NIF B-10 que se aplicó por última vez en el 2007.

Esta NIF B-15 también tiene dentro de su alcance la conversión de estados financieros de subsidiarias y asociadas en moneda extranjera. No trata la contabilización de coberturas cambiarias.

Las transacciones en moneda extranjera se deben registrar inicialmente en la moneda que informa una entidad, aplicando el tipo de cambio existente a la fecha de la transacción, en el caso de México, en pesos.

Tenemos dentro del Resultado Integral de Financiamiento:

  • Utilidad en cambios realizada (o materializada)
  • Utilidad en cambios por realizar (o por materializar)
  • Pérdida en cambios realizada (o materializada)
  • Pérdida en cambios por realizar (o por materializar)

En donde se deben acatar, entre otras reglas lo siguiente:

  • Las partidas monetarias de moneda extranjera de activos y pasivos deberá presentarse al tipo de cambio del cierre del balance general.
  • Cualquier restricción cambiaria deberá revelarse en el cuerpo en sus notas.
  • Revelar en el cuerpo o notas el monto de los activos y pasivos monetarios en divisas extranjeras, así como la base de su registro y fundamentalmente en cuanto al TC utilizado sobre los saldos o transacciones que haya tenido con otros países y expresándolos en la moneda extranjera.

En las empresas, las fluctuaciones cambiarias para efectos contables se calculan dentro del área financiera y los efectos fiscales se determinan dentro del área fiscal, mediante cédulas de trabajo interminables, ya que, como tú bien sabes, para efectos fiscales el tipo de cambio que se debe utilizar es el último publicado en el DOF, que es con el que se cerró el mercado el día hábil anterior, conforme al Código Fiscal de la Federación (CFF).

En muchos casos, las empresas utilizan el mismo TC que se aplica para efectos fiscales, lo que si bien no cumple con NIF, pudiera cuantificarse el efecto y revelarlo.

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