Mitos y realidades de la Reforma Laboral

¿Beneficia o perjudica a las PyMEs? ¿Realmente ayuda a México?

 

Por: Héctor Valencia Morales, MBA. Socio director de ASN Consultoría y catedrático de posgrado en EBC

En mi cátedra de posgrado, así como en mi actividad profesional consultando empresas, estos últimos días ha sido frecuente recibir la misma solicitud acerca de mi opinión sobre la Reforma Laboral y en particular sobre los beneficios que le puede generar a las PyMEs.

Puedo afirmar que la Reforma Laboral beneficiará sólo marginalmente a las PyMEs, ya que en esencia el planteamiento tiene 2 grandes objetivos, el primero tiene que ver con la transparencia sindical, muy importante para nuestra nación y útil para la democracia, pero en poco ayuda a la empresa como tal y el otro gran objetivo se enfoca a facilitar la contratación, mediante mecanismos de empleo eventual, primer empleo y contratos por periodos a prueba, es aquí donde encuentro un beneficio marginal para las empresas ya que viabiliza la generación de empleos. No con este comentario intento minimizar el espíritu de la reforma que es urgente para México y en ese sentido cualquier cambio es positivo.

Los beneficios para las PyMEs son poco relevantes ya que la Reforma no ataca el verdadero problema que padecen las empresas en materia laboral, que se refiere al proceso de defensa ante una demanda en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que por cierto no depende del Poder Judicial de la Federación, como debería de corresponder a un órgano que se supone debe impartir justicia, sino al Poder Ejecutivo por medio de la Secretaria del Trabajo; no todo el mundo lo sabe, pero aquellos empresarios que hemos tenido la mala fortuna de conocer la dichosa junta sabemos que representa la mayor expresión de corrupción, burocracia, tortuguismo operacional y coyoteo.

Cuando una empresa toma la decisión de despedir a alguien, aun cumpliendo cabalmente con la ley laboral para ello, es decir pagando la liquidación correspondiente al pie de la letra, sabe que siempre existe la posibilidad de que en algún momento posterior llegue un citatorio para la Junta y es peor cuando el despido se originó por alguna falta grave cometida por el empleado, donde la ley permite a la empresa el despido inmediato, el empresario debe considerar siempre que muy probablemente días después deberá estar enfrentando un proceso viacrucis en la Junta.

Cuando esto sucede, la empresa entiende que independientemente del resultado del laudo, es decir ganando o perdiendo la conciliación, en los 2 escenarios esto va a generar altos costos adicionales.

Las PyMEs generalmente no cuentan con un departamento jurídico interno, de tal suerte que ante una demanda se ven obligadas a contratar los servicios de un abogado externo cuyos honorarios son costosos y aumentan dependiendo del tiempo que se lleve el proceso. Aun con la razón de su lado y con el resultado a su favor, pagar los honorarios del abogado es muy costoso, cosa que para el empleado que demanda no, porque los abogados que los asisten (coyotes) pactan porcentajes sobre lo que obtengan del patrón, de tal suerte que mientras más se alargue el proceso presionan cada vez más a su contraparte a preferir una negociación en donde ofrecen desistirse a cambio de una cantidad económica.

La PyME entonces se enfrenta ante la siguiente disyuntiva:

  • Enfrentar el proceso, consciente de que su contraparte lo va a alargar mucho y que  aun ganando, los honorarios de su abogado le representarán un alto costo y habrá que pagar; sin mencionar que siempre cabe la posibilidad de perder, ya que existen una gran cantidad de trampas, corruptelas y embarradas de mano que pueden hacer que además de los honorarios de su abogado tengan que pagar la cantidad solicitada por el empleado más los famosos salarios caídos en donde el tiempo que trascurrió es literalmente mortal.
  • Pactar (tranzar) con la contraparte, consciente de que es injusto para ella, pero definitivamente más barato tratando de negociar lo más pronto posible una cantidad menor a la demandada y recortando con ello el honorario de sus propios abogados, pero desafortunadamente también esta opción de solución representa costos para la PyME.

Cuando un trabajador demanda a una empresa, éste puede argumentar cuanta mentira quiera, ya que en la ley actual la carga probatoria recae íntegramente sobre el patrón, de tal suerte que hay historias de empleados que trabajando 6 meses dentro de una empresa y ganando apenas 2 salarios mínimos fueron despedidos y después de un proceso mal manejado por la empresa, o lleno de traperías y corruptelas, han logrado obtener hasta un millón de pesos.

En resumen, el verdadero problema que presentan las PyMEs en materia laboral es la ineficacia de la ley en materia de impartición de justicia. Existe toda una industria legal detrás de esto y cuando se ven en la necesidad de enfrentar un proceso, siempre terminan enfrentando costos adicionales que en algunos casos llegan a poner en riesgo su capital.  

Me preguntan cómo influye la nueva Reforma Laboral en las Pymes, tristemente muy poco, ya que tendrán que seguir lidiando con la Junta de Conciliación, sus coyotes, corruptelas y tranzas.

¿Crees que la Reforma Laboral impulsará o afectará los negocios?