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Las empresas mexicanas socialmente responsables




Por Rosa Martha Loria

Una estrategia exitosa de negocios comprende capital, efectiva dirección, productos y servicios de calidad, tecnología, servicio al cliente, pero también un plan integral de responsabilidad social.

En términos generales, la responsabilidad social se entiende como el compromiso consciente y congruente de cumplir de manera integral con los objetivos internos y externos de la empresa, donde se toman en cuenta las expectativas económicas, sociales y ambientales de todos sus participantes. Además, se muestra respeto por la gente, los valores éticos, la comunidad y el ambiente, mientras se contribuye con el bien común. Es una forma de hacer negocios donde las operaciones se gestionan desde un punto de vista sustentable en lo económico, social y ambiental, en tanto se reconocen los intereses de los distintos públicos con los que se relaciona.

¿Pero cuáles son los principios básicos y estratégicos que explican su presencia en la actividad empresarial?

  • Ética y gobernabilidad empresarial.
  • Calidad de vida en la empresa (dimensión social del trabajo).
  • Vinculación y compromiso con la comunidad y su desarrollo.
  • Cuidado y preservación del ambiente.

La empresa socialmente responsable, tanto en México como en el mundo, se fundamenta en valores y un conjunto integral de políticas, prácticas y programas que aplica a las operaciones empresariales y está comprometida con el valor agregado para todos sus públicos, para así ser sustentablemente competitiva. Este enfoque integral considera diversas dimensiones:

  • Económica interna; comprende la distribución de valor agregado entre los colaboradores y la cúpula, bajo los preceptos de equidad y justicia.
  • Económica externa; se relaciona con los bienes y servicios, que deben ser útiles y rentables para la comunidad con causa publica vía contribución impositiva y planes económicos de su región.
  • Social interna; es la responsabilidad compartida y subsidiaria de socios, directivos, colaboradores y proveedores a favor del desarrollo integral y la calidad de vida laboral.
  • Sociocultural; son acciones y aportaciones a favor del desarrollo de las comunidades y, por ende, a un entorno de mercado favorable para el desarrollo de su negocio.
  • Ecológica interna; implica la responsabilidad total sobre las repercusiones ambientales de sus procesos, productos y subproductos.
  • Ecológica externa; se refiere a la realización de acciones específicas para contribuir a la preservación y mejora del ambiente.

La responsabilidad social no debe confundirse sólo con prácticas de filantropía, éticas o ambientales. Su implementación conlleva actividades de cuantificación, como el reporte de impacto y desempeño de la organización, por lo que exige rendición de cuentas y transparencia de la empresa, al igual que el respeto a los valores universalmente reconocidos y el marco legal existente. Así es como la empresa puede contribuir al desarrollo del país, al maximizar los beneficios económicos, sociales y ambientales de su actividad, realizar inversiones sociales y filantropía estratégica e involucrarse en el debate de políticas públicas.

En México existe consenso entre los principales organismos empresariales y de responsabilidad social sobre el concepto y el marco ideológico a través de la Declaratoria de Principios de la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial (AliaRSE), la cual agrupa a 19 organizaciones. Su objetivo es “lograr que la empresa sea y se perciba como creadora de valor y generadora de un bienestar que promueva el bien común, por medio del ejercicio de su responsabilidad social, apalancando, coordinando y facilitando la sinergia de los esfuerzos de nuestras organizaciones en beneficio del país y en particular de nuestros miembros”.1

En este sentido, el Centro Mexicano de Filantropía y la AliaRSE establecen mecanismos que permiten a las empresas la implementación de la responsabilidad social y su obtención del Distintivo ESR®, reconocimiento que otorgan y refrendan ambos organismos cada año a fin de mantener vigente la cultura de responsabilidad. Este Distintivo agrega valor y rentabilidad a la marca o empresa, a la vez que la acredita ante sus empleados, inversionistas, clientes, autoridades y sociedad en general como una organización comprometida, de manera pública y voluntaria, con una gestión socialmente responsable, como parte de su cultura y estrategia de negocio.

Para este año, cerca de 500 empresas recibieron el Distintivo ESR®, las cuales cumplieron satisfactoriamente con los estándares establecidos de responsabilidad social empresarial.

En resumen, las empresas socialmente responsables mexicanas son aquellas que cumplen con un conjunto de normas y principios referentes a la realidad social, económica y ambiental. Cuentan, además, con el reconocimiento de actores sociales, económicos y ambientales afectados, tanto en forma positiva como negativa, por su actividad organizacional.

La responsabilidad social empresarial es hoy una opción de valor agregado y una ventaja competitiva para su empresa, siempre y cuando obedezca a las exigencias de su entorno ambiental, social y económico.

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