ahorrar

El pequeño ahorrador y los Cetes




¿Comprar artículos baratos es una forma de ahorrar?

¿Guardar dinero en una tanda o en la alcancía es ahorrar?

Por: MBA Héctor Valencia Morales, profesor de posgrado de la EBC y director de ASN Consultoría.

Las finanzas personales tienen su esencia en un dilema conocido como “consumo-ahorro”, según el cual las personas que tienen dinero sólo pueden hacer 2 cosas con él: gastarlo para obtener bienes y servicios que satisfagan sus propias necesidades, o ahorrarlo, en el entendido de que ello implica sacrificar ciertas necesidades, de manera que el sacrificio merece un premio. Si no hay premio, no hay ahorro.

En México malinterpretamos este concepto debido a la carencia de una cultura financiera. Pensamos que ahorrar significa guardar dinero o comprar artículos baratos, ¿verdad?, pero olvidamos que con la inflación, el dinero sufre una pérdida de poder adquisitivo. Es decir, su valor disminuye día con día, de manera que no debe guardarse en una tanda o una alcancía, pues en dicho caso es improductivo. En realidad, ahorrar es sinónimo de invertir, así que para ahorrar verdaderamente, el dinero debe aumentar en un porcentaje superior a la tasa de inflación.

El proceso del ahorro conlleva 3 pasos:

  1. Economizar: Éste es el concepto que se confunde con ahorro. Economizar significa  lograr que el dinero rinda disminuyendo gastos, comprando artículos económicos y causando un superávit diferencia (es decir, una superioridad de los ingresos en comparación con los gastos) entre los ingresos familiares y los gastos.
  2. Ahorrar: Ahorrar es sinónimo de invertir, lograr que el dinero produzca dinero, obtener una recompensa por el sacrificio familiar que implica limitar la satisfacción del consumo.
  3. Obtener un premio real: Siempre debemos recordar que en una economía como la nuestra, el poder adquisitivo del dinero disminuye día con día. Para que el patrimonio crezca, es necesario obtener un rendimiento mayor a la tasa de inflación.

Entonces, el ahorrador debe buscar esquemas de inversión cuyos rendimientos otorguen un diferencial conocido como premio real. Si a la receta le agregamos un ingrediente más, el riesgo, veremos que obtener el premio real no es difícil: existen esquemas que por mucho superan la inflación pero con riesgo.

Las inversiones con riesgo no son adecuadas para los pequeños ahorradores, pues los esfuerzos y sacrificios que conlleva el apartar dinero para ahorrarlo les impiden arriesgar sus capitales. Deben buscar esquemas de inversión libres de riesgo, los cuales generalmente ofrece la banca, pero con tasas menores a la inflación.

Pese a los anuncios publicitarios, en donde mencionan tasas altas y atractivas, las empresas del medio financiero en México involucran condiciones ocultas que vuelven demagógicos sus promocionales. La realidad es que dependiendo del monto de inversión, manejan porcentajes cercanos a la tasa cetes, 70% cetes, 80% cetes, etc. Para obtener la tasa 100% cetes, se requieren montos superiores a los 500 mil pesos, inalcanzables para la gran mayoría de los pequeños ahorradores.

Hoy en día podemos invertir en Cetes Directo, un programa que nos permite invertir en Certificados de la Tesorería de la Federación y nos garantiza un premio real sin riesgo, de manera que el pequeño ahorrador se evita intermediar con un banco y cobra su tasa cetes al 100% con cualquier monto.

Cetes Directo es un esfuerzo que el gobierno mexicano ha hecho para ofrecer un instrumento de inversión con tasa real garantizada y libre de riesgo a toda la población, evitando la intermediación financiera. Este programa fue una de las ideas del gobierno de Felipe Calderón, y desde su primer año de funcionamiento superó por mucho sus propias expectativas.

Cetes Directo es de fácil acceso y no tiene restricción de montos ni plazos fijos, así que sin duda es la mejor alternativa para el pequeño ahorrador mexicano.